El colon irritable


Visión general


Se calcula que unos 10 millones de españoles padecen de colon irritable.

El colon irritable se caracteriza por presentar trastornos intestinales crónicos que para muchos afectados son incómodos y en muchos casos realmente molestos.
Los pacientes se quejan de los más diversos síntomas: algunos padecen estreñimiento, otros diarrea, flatulencia o hinchazón abdominal son también frecuentes. En muchos pacientes los síntomas aparecen una y otra vez durante un periodo largo, a menudo varios síntomas se alternan o aparecen simultáneamente. Hay pacientes que manifiestan los síntomas simultáneamente o de forma alterna muy de vez en cuando. El colon irritable se manifiesta de diversas maneras. Los problemas pueden llegar a ser tan graves que a algunos afectados les condiciona su vida diaria. La calidad de vida de los pacientes puede verse drásticamente reducida.
Y lo que quizás sea peor: a menudo los afectados se sienten ignorados y abandonados en su enfermedad, ya que las personas con trastornos gastrointestinales crónicos son ridiculizadas e incluso acusadas de fingir sus síntomas con demasiada frecuencia.
Es un error: el colon irritable ya ocupa a los especialistas desde hace más de 100 años. La enfermedad fue descrita por primera vez en el año 1849 y hoy incluso ocupa un lugar preferente en la investigación.

Causas

Durante mucho tiempo los científicos han investigado la causa del colon irritable.

Las investigaciones más recientes han arrojado por fin algo de luz: cada vez más investigadores atribuyen los típicos trastornos del colon irritable a una barrera intestinal deteriorada. Gana adeptos la hipótesis de que las microlesiones (disrupciones) de la pared intestinal sean el origen de los trastornos intestinales. Tales lesiones pueden ser la causa de que los gérmenes y las sustancias nocivas penetren en la pared intestinal y provoquen inflamaciones mínimas que irritan el sistema nervioso del intestino, comprometiendo así su función. 1
La “musculatura intestinal“ recibe instrucciones erróneas del sistema nervioso y reacciona contrayéndose o expandiéndose demasiado rápido, demasiado despacio o incluso en el momento equivocado. Estas contracciones inadecuadas pueden desencadenar los típicos síntomas del colon irritable. En otras palabras: si el intestino se mueve demasiado despacio, provoca estreñimiento, si se mueve demasiado rápido, el resultado es diarrea. Los retortijones están provocados por contracciones excesivas de la musculatura. Además, como efecto secundario, pueden manifestarse episodios de flatulencia. Debido a la enorme dificultad a la hora de detectar las microlesiones en la pared intestinal, a día de hoy resulta muy complicado diagnosticar el colon irritable.